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martes, 7 de julio de 2026

En un apocalipsis zombi tú también morderás, de David San Martín

15 x 11 cms, 190 páginas, 8 € (envío península incluido).

Para pillar la versión física, nos entras en un puesto o nos escribes a reflectorlibros ( en ) gmail -punto- com.

Para adquirir la versión digital: AQUÍ.

Para leerlo gratis: AQUÍ



Sobre el libro
Este libro recoge todos los poemas (?) publicados en mi blog, de 2023 a 2025 (exceptuando las plaquetas de Ferragosto), más la plaqueta-CD Escombro.
Puedes leerlos gratis allí, donde tampoco importan.
Muchos de ellos terminaron siendo adaptados en canciones o recitados sobre bases. Sus títulos van en cursiva, y probablemente es por eso que algunos rimen. Toda la basura musical y plástica que fabrico la tienes gratis en internet.
La poesía no es un arma cargada de futuro y siempre ha habido poetas que violan, matan personas o disfrutan con la tortura animal.
NO OS FLIPÉIS.

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Sobre el autor
David San Martín escribe, compone, diseña, maqueta, graba, edita y distribuye (con conciencia de hacerlo y de por qué hacerlo) artefactos culturales desde 1991, en solitario, en bandas, en editoriales, en colectivos, en sindicatos, en sellos de música.
No lo hace especialmente bien.
Es una de esas personas que sabe que no cotizará lo suficiente para cobrar una pensión porque bajo un sistema capitalista es imprescindible un ejército de reserva de parad@s.


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Ojalá habitar siempre un invierno
de playas nevadas y soviéticas.
Sólo alojarse en una buhardilla
descascarillada con Lenin
en una pared y una guitarra
en cada esquina,
viendo a los gatos hacerse ovillos,
esponjas de nieve en los tejados,
y que el insomnio se deba al silencio
o la sed de luz entre vinilos
y saber leer de verdad,
saber leer los ciclos del alba,
descifrar con propiedad las siluetas
en callejones con certeza de tener futuro
aunque siempre el mismo futuro,
habitar la sensación de una libertad
que escapa, porque de eso trata
lo de ser libre, correr siempre y
sin objeto.

martes, 16 de junio de 2026

No puedo evitar mirar atrás porque nos llevan hacia atrás

 

No puedo evitar mirar atrás porque nos llevan hacia atrás, de David San Martín

20,3 x 12,7 cms, 120 páginas, 8 € (envío península incluido).
Edición limitada y PUNK: no he querido corregirla antes de enviarla a imprenta y he corregido a boli cada uno de los 10 ejemplares, con tachones to guapos.
Para pillar la versión física, nos entras en un puesto o nos escribes a reflectorlibros ( en ) gmail -punto- com.

Para adquirir la versión digital: AQUÍ.

Para leerlo gratis: AQUÍ



Sobre el libro
Compilación de las 9 plaquetas (plaquettes para los gilipollas) de Ferragosto que he ido sacando cada veranico desde el 2016. Se incluye un poema inédito, "Muérete". Se acompaña de 56 ilustraciones de las que hago porque la vida está para eso.
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Sobre el autor
David San Martín escribe, compone, diseña, maqueta, graba, edita y distribuye (con conciencia de hacerlo y de por qué hacerlo) artefactos culturales desde 1991, en solitario, en bandas, en editoriales, en colectivos, en sindicatos, en sellos de música.
No lo hace especialmente bien.
Es una de esas personas que sabe que no cotizará lo suficiente para cobrar una pensión porque bajo un sistema capitalista es imprescindible un ejército de reserva de parad@s.


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Muérete, gritaron los que lloraron
mi suicidio fingido en un espejo.
Los amigos dejaron de serlo
cuando la alegría de la vida sucedida
no cubrió el dolor de la muerte
que no sucedió nunca.
Muérete, gritaron los que se sintieron culpables
y así se liberaron de toda culpa de conocerme.
Muérete, gritaron los punkis
que aprendieron en sus propias carnes
lo que era realmente transgredir.
Muérete, gritaron a izquierda y derecha,
dentro y fuera del régimen del setenta y ocho.
Las líneas rojas no eran líneas ya:
alcanzaron tres dimensiones.
Muérete por no haber muerto, gritaron
satisfechos en el orden mediático de las cosas.
Los anarkopunks que querían derribar las prisiones
y abolir la pena de muerte
pusieron precio a mi cabeza.
La Guerra de los Mundos
y los monólogos de los comediantes
seguían generando dinero y ensayos amables,
pero cuando la guerrilla de la comunicación
demostró que no hay conejo en la chistera
se abrió la caza del hombre.
En otra realidad una criatura extraña
con pelo acrílico hizo lo mismo que hice yo
y unánimemente se escuchó en las redes rotas:
“yasss, reina, diosa, dilo”.
En otra realidad paralela un humorista del régimen
repetía la jugada frente a una cadena de derechas
y tanto en las plataforma digitales de Black Rock
como en las okupas rieron al unísono
“la épica troleada del puto amo a los fachas”.
Lo importante era el ruido y la furia
en el marco establecido por el panóptico
de las redes sociales.
El movimiento político contestatario
ya no contestó nada mientras se mecía
al ritmo de las canciones en Fraggle Rock.
El circo dejó de tener gracia para muchos
y por eso el circo tuvo sentido otra vez.
Las que pasearon un coño insumiso en procesión
asumieron al fin su puritanismo sin tapujos.
Los que querían romper con todo
se sintieron rotos; no les gustó.
Muchos, satisfechos, dejaron de morderse la lengua.
Se liberó al kraken con la excusa soñada.
Quedó el cero absoluto donde se proyectaron castillos.
Tantos tatuajes “for life” fueron borrón
sin cuenta nueva en la piel.
Muérete, acaba así con esto que somos,
pensaban todos y nadie dijo nunca en alto.
Y yo no me morí: salí a los caminos,
con el aire más limpio que nunca.
Muérete, rabiaron los antisistema
al unísono con los antidisturbios.
Los cocainómanos antifascistas de rebajas
se encontraron de repente en una misma trinchera
con los cocainómanos futboleros
que se pensaban fascistas.
El mundo entero fue una pequeña,
diminuta caja de eco
donde una gran masa santurrona comulgaba
con ruedas de molino mientras
rezaba diez muéretes con una sola voz.
La minoría que quería salvar el mundo descubría
que el mundo cambiaba sin su ayuda,
y rabiaron su muérete a los cuatro vientos.
Gritaron muérete al ver que no eran emperadores
pero igual andaban desnudos.
De repente descubrieron que su brújula moral
siempre había estado desnortada,
que su balanza siempre estuvo trucada.
Que su arsenal de respuestas,
siempre agitado con orgullo satisfecho,
no daba salida a las preguntas necesarias.
Que el gato callejero que intentaban alimentar
respondía con zarpazos sucios impropios
de una película de Disney.
Y por eso pensaron muérete.
frente a otra línea roja recién descubierta,
y callaron otra vez.
La payasada superó a los payasos,
quienes me denunciaron por intrusismo laboral.
Y es que el suicidio sólo vale si el sucida nos vale.
Si es de los míos y si es de verdad.
Sólo se llora la muerte de quien no nos juzga.
Sólo se admira al Che y a Allende 
porque fueron derrotados.
Pero a Stalin hay que odiarle.
Por eso me fue entregada tras la muerte
que no fue
esta grieta insalvable.
Por eso habito esta tierra quemada
donde sólo queda ser semilla.
Por eso ya no yerro por eriales de sal
donde las bocas forman una cadena cerrada
que dicen muérete, por no decir
estamos muertos otra vez.
Qué revolucion espera quien espera 
que no le muevan el mundo.
Qué certeza material encontrará
quien se aferra a unas coordenadas de aire.
Muérete, aúllan en el silencio vacuo de las pantallas.
Muérete, susurran cobardes
los maniquíes de los escaparates,
el activismo anoréxico en las pasarelas de moda.
Muérete, por dejarnos fuera de lo que creímos ser
y ver cuán innecesarios fuimos y seremos.
Por mostrar cómo de calculadas están las rutas
de nuestro libre albedrío;
qué pantone exacto es el rojo de nuestras líneas,
el morado de nuestra indignación avergonzada;
lo barato que es el cebo
para los salmones de piscifactoría.








sábado, 13 de junio de 2026

"Extinción + IVA", de Josef Antoni

 

Extinción + IVA
, de Josef Antoni. 
20,3 x 12,7 cms, 128 páginas, 8 € (envío península incluido).
Edición limitada de 50 ejemplares: reflectorlibros ( en ) gmail -punto- com
Para pillar copias al autor: 
hayluzalalba (arroba)  hotmail . com

Para leerlo gratis: AQUÍ



Sobre el libro
Dividido en dos partes: La epidemia antropógenaSucedió, este poemario describe con crudeza las situaciones que genera en el planeta, al niveles micro y macro, el actual sistema económico que lo domina. Algunas de esas situaciones son de índole tan cruel y grotesca, que bajo una visión poética de la realidad, el autor las convierte no en el apocalipsis que podrá suceder, sino en el que ya ha sucedido y de tan cercano y normalizado, no advertimos.
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Sobre el autor
Josef Antoni se presenta:

Soy José Antonio García (mayo del 70), obrero del metal, aficionado a la poesía, resido en Madrid (donde nací), en concreto en Villaverde.
Concibo la poesía, como escribió Celaya, "como un arma cargada de futuro con que te apunto al pecho".


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El día que las farolas cegaron el cielo
dejaron de arder las perseidas.
Sucedió cuando, entre los gases lacrimógenos,
algunas trataron de ver estrellas fugaces en el cielo.
Las lunáticas abandonaron la locura y comenzaron
a adorar la luz de los escaparates y los fluorescentes
en un túnel de metro.
Mucho antes los hombres trazaron en los mapas
líneas rectas y se olvidaron de los ríos,
las montañas y los cementerios.
Los colores hacían tanto daño como un puzle
incompleto al que le falta una pieza. 
Como una mariposa con las alas en llamas
que propaga el incendio. 
Para entonces las navegantes se guiaban
en el mar por la voz de un GPS.
Por eso cuando los datos no eran gratis,
naufragaba en el Mediterráneo otra patera.
.
.
.
.
En los muros queda la huella de aquellos humanos
que escribieron la historia con orificios de bala
y casquillos de proyectiles diseminados por el suelo. 
Los seres extraños se preguntan qué error
cometieron sus antecesores mientras meten la mano
en el lodo y tapan los agujeros.
Queda prohibido saltar una valla
 dice un mensaje prácticamente ilegible
por la acción de la lluvia y el viento,
mientras lo sobrevuelan un par de pájaros
más atentos al cortejo que al batir de sus alas.
Es lo que tiene la extinción de los seres humanos:
que se ha vuelto a escuchar el canto de las aves.